Otras formas de gritar

Julio González.- Los Residentes de Chapalita AC pusieron el ejemplo. No celebrarán el grito de Independencia. Esta es su forma de protestar ante el atropello de algunas decisiones tomadas por servidores públicos.

Su caso no se relaciona directamente con los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa o los ejecutados de Tanhuato. Su inconformidad nace a partir de la aprobación del Tribunal Administrativo del Estado (TAE) para la destrucción de la Casa Aguilar y la construcción, en ese terreno, de un complejo de departamentos justo frente a la emblemática glorieta Chapalita.

La manta tricolor colgada por los vecinos en la glorieta y otros puntos de la colonia advierte: para seguir velando por los intereses de la comunidad, tomamos la determinación de cancelar la ceremonia del tradicional grito de independencia del día 15 de septiembre, como un acto de protesta ciudadana frente al atropello que estamos siendo víctimas por el silencio ayuntamiento de Guadalajara y la indebida autorización del Tribunal Administrativo del Estado al autorizar la edificación de un desarrollo inmobiliario frente a la glorieta Chapalita (Av. Guadalupe 1001).

Ahí se pretende construir 104 departamentos, oficinas y comercios. Lo que  pone “en grave riesgo el patrimonio y la sustentabilidad de la comunidad que por más de 73 años ha sostenido a Chapalita”.

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Ayer durante un acto cívico en un bachillerato en Guadalajara vi a una estudiante que prefirió dar la espalda mientras éste se desarrollaba. De la parte posterior de su playera colgaba una hoja en la que preguntaba si había algo qué celebrar este mes patrio.

La directora decidió retomar su cuestionamiento y convertirlo en reflexión: Es cierto, el país vive por momentos bastantes difíciles. A veces nos preguntamos si vale la pena celebrar el 15 de septiembre, si debemos alegrarnos por esta nación. Por la supuesta libertad por la que nuestros antepasados lucharon. Sin embargo, existen muchas acciones, tradiciones, causas por las que deberíamos sentirnos orgullosos.

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Carmen Salinas: sabemos que no tenemos derecho a criticar tus hábitos de sueño, pero dormirse en plena sesión de la Cámara de Diputados sólo confirma que tú no eres una digna representante del pueblo mexicano.

Por más personajes humildes que hayas interpretado durante tu larguísima carrera en la farándula; por más chivahermana que seas; por más que siempre “defiendas” las causas del pueblo. No podemos permitir que una diputada nos diga que nos metamos nuestras palabras o peticiones por donde nos quepan. Recuerda que prácticamente los únicos que te respaldan son los del partido que te agregaron a la lista de plurinominales. Los electores, no.

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Es una celebración tapizada de imágenes contrastantes. Es como un mosaico que al verlo nos llena de sentimientos encontrados. No nos cansemos de gritar. Aunque no quieran escucharnos.