Jalisco, la paz que se aleja

9 detenidos en Amatitan Jalisco con un arsenal, ademas entre ellos un menor de 16 a–os. foto: HŽctor Jesœs Hern‡ndez

Alejandro Velazco.- Una tarde tres jóvenes en Guadalajara entraron a una tienda, a uno de ellos le pareció fácil tratar de robar una barra de desodorante. Al ser descubiertos, los tres fueron detenidos y enviados a prisión por asociación delictuosa y robo agravado. Después, en las cifras oficiales, estos jóvenes aparecieron en las estadísticas de las bandas desmembradas durante ese año por el gobierno de Jalisco.

Este es un ejemplo de la base que adolece Jalisco en temas de inseguridad, ya que la eficacia del sistema judicial y los índices de encarcelamiento son los dos temas peor evaluados en el estado, según el Índice de Paz México 2015, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (https://economicsandpeace.org) y reconocido por entidades como la OCDE, el Banco Mundial y las Naciones Unidas.

Jalisco se ubicó entre las nueve entidades más violentas de México durante este estudio, con un deterioro de la seguridad de un 35% en los último 11 años. A nivel nacional y estatal se ha presumido de una caída en las tasas de homicidios por cada 100 mil habitante bajando de 18 a 13, cuando el promedio mundial es de seis.

Los delitos con arma de fuego han aumentado, la sobrepoblación carcelaria supera lo que es considerado como tortura por la ONU y el gobierno se dedica a detener personas por delitos menores en vez de combatir el crimen organizado, esto es lo que muestra el Índice trabajo que desde 2003 se realiza continuamente.

Pese a que el diagnóstico es claro y expertos de distintas áreas han propuesto soluciones, el gobierno no ha hecho nada para contrarrestar la situación, y esto se debe sobre todo a la corrupción de las autoridades en todos los niveles de gobierno, consideró Patricia de Obeso, representando del Instituto para la Economía y la Paz.

La situación de violencia en Jalisco tiene varios factores, que se agravan con la corrupción: Hay una sobrecriminalización de delitos menores, hay una sobrepoblación carcelaria presumida por la Fiscalía como algo deseable, se han dejado de contabilizar los cadáveres y las estadísticas de homicidios se basan en averiguaciones previas, y no hay suficiente inversión en temas sociales que puedan beneficiar a un entorno de paz.

La capital jalisciense, por su parte, se encuentra en el sitio 47 de 76 entre las ciudades más pacíficas, es decir, vivimos en una de las 30 zonas metropolitanas más violentas, con una tasa de homicidios de 11 por cada 100 mil habitantes y una tasa de ocho mil 991 delitos con violencia.

A nivel nacional, los delitos con arma de fuego son los que más han crecido, mientras la tasa de homicidios bajó en un 30%, esto abona a que México sea 0.7% más seguro de 2014 a 2015.

De todo esto se desprende que el costo para contener la violencia en México representa el 3.6% del Producto Interno Bruto; sin embargo, cuando se amplía el panorama, se ve que el impacto económico total de la violencia es del 17.3% del Producto Interno bruto (PIB).

En tanto, en Jalisco el costo que tiene este entorno violento es del 14% del PIB, algo así como 19 mil 565 pesos per cápita nos cuesta que las autoridades no actúen para combatir el crimen organizado.

Uno de los desafíos del gobierno de Jalisco es invertir el 15% del PIB en paz positiva, es decir, buen funcionamiento de gobierno, espacios públicos, transparencia, salud, educación, etcétera.

Pero, pese a que los informes han presentado año con año peores estadísticas y se han hecho recomendaciones muy puntuales para corregir el camino, ninguna autoridad estatal ha puesto en marcha algún método para reducir los problemas carcelarios, de impunidad y de delincuencia. A decir de Patricia de Obeso, la repuesta está en que la corrupción es la pata de la que más cojeamos.

La retórica de las cifras.

Para Guillermo Zepeda Lecuona, académico experto en temas de seguridad del ITESO, hay una preocupación pues todos los índices de competitividad –como el del Instituto Mexicano de la Competitividad– muestran un estado de derecho desgastado y violento, y poco se hace para revertirlo.

El especialista da tan sólo unas cuantas cifras para dimensionar la magnitud del problema: De cada cinco internos en prisiones de Jalisco tres son presumiblemente inocentes según la Constitución, la mitad de los consignados por robo fueron detenidos por montos de menos de dos mil pesos y sin violencia, aunque hay 904 averiguaciones previas por homicidios se han contabilizado más de mil cadáveres, Puente Grande está al 320% de su capacidad.

La historia de los tres jóvenes detenidos por robar un desodorante, relata, afectó al erario público en más de 60 mil pesos, afectó a los jóvenes en su desarrollo futuro y no hubo una mejora tangible en la seguridad, pues se trataba de un delito menor que no tenía repercusiones sociales.

Así, vemos que el daño a las cosas es el tercer delito más judicializado, volviendo cada vez más lento el sistema penal por casos que no tuvieron mayores consecuencias que daños en la propiedad pública. Mientras tanto, las bandas del crimen organizado son las que menos son combatidas.

Por otro lado, la guerra contra el narco se ha centrado en el último eslabón, por ejemplo, las sentencias de más de siete años –que son las que se dictan a narcotraficantes mayores– bajaron de dos mil 700 a dos mil 300 durante un gobierno que supone que combaría el narcotráfico, dijo Zepeda Lecuona.

Hay una retórica de las cifras, dijo el investigador del ITESO, pues el gobierno presume bajas en los índices delincuenciales o aumento en la población carcelaria, sin explicar que de fondo ambos indicadores representan un problema grave que no está siendo atendido.

Para saber

Sólo un estado (Hidalgo) aprobó el índice de eficiencia del sistema judicial.

La meta del gobierno de Jalisco es reducir a 180% la sobrepoblación carcelaria, considerada por la ONU como tortura.

Jalisco cayó del lugar 14 al 24 en el índice de paz en los últimos 10 años.

Los estados más pacíficos

Hidalgo

Yucatán

Querétaro

Campeche

Tlaxcala

Los estados
más violentos

Guerrero

Morelos

Sinaloa

Michoacán

Guanajuato