El mundo es más triste sin Daniel

Alfredo Sánchez.- La muerte de un artista suele ser un evento doloroso, pero cuando ese artista nos había hecho reir con una rara mezcla de humor inteligente, conocimiento y destreza musical, duele mucho más. No abundan de esos, por cierto.

Me entero de la muerte de Daniel Rabinovich a sus tempranos 71 años y siento una enorme pena que solo se compensa al recordar sus hilarantes rutinas en escena o en disco.

Daniel fue pieza clave desde su fundación de uno de los grupos emblemáticos del humor musical en español: Les Luthier, los argentinos creadores de brillantes rutinas que iban mucho más allá de un simple chiste.

El nombre mismo nos remite a la construcción de instrumentos musicales, y fue esa una de las señas de identidad del grupo: auténticos “luthiers”, constructores de instrumentos, inventores de insólitos artefactos sonoros que participaban en historias hilarantes, bien escritas y mejor actuadas.

¡Cómo olvidar las extravagancias de esa orquesta de instrumentos informales!: el “Chelo Legüero, la “Manguelódica Pneumática”, el “Dactilófono” o el “Tubófono Silicónico Cromático”, por citar unos pocos de entre las decenas de instrumentos ideados por estos desquiciados comediantes.

Con amplísimo conocimiento musical sus integrantes (al principio Gerardo Masana, Marcos Mundstock, Jorge Maronna, Carlos Núñez Cortés y el propio Rabinovich, y luego quienes se fueron incorporando con los años) han producido algunas de las obras más fascinantes en la historia del humorismo y de la música desde 1967 (y aún desde antes, con otra agrupación previa llamada “I Musicisti”). La música como pretexto para el humor o el humor como detonante de ideas musicales ingeniosísimas. Y hay que decirlo todo en tiempo presente, porque el grupo sigue y seguirá a pesar de la partida de Daniel.

Para mí hay una buena y una mala: la primera es que tuve la suerte de verlos sobre el escenario del Teatro Degollado en los lejanos años 70 y desde entonces quedé enganchado con su talento; la mala es que eso solamente me ocurrió una vez. Aunque hay otra que es buena para todos: en YouTube, en DVD o en disco podemos gozar de sus espectáculos y reír muchas veces más con sus ocurrencias.

Hacer humor inteligente no es cosa fácil. Hacerlo a través de la música, presenta aún mayor dificultad. Y a pesar de ello la combinación de música y humor ha gozado de muchísima popularidad mundial. Pero al hablar de humor musical hay que poner en un sitio especial a Les Luthiers y, claro, a Daniel Rabinovich, a quien seguiremos recordando como el enorme humorista y grandioso músico que fue. Descanse en paz.