Dejar la escuela puede llevarte tras las rejas

Guadalajara Jalisco. Familia en situacion de pobreza . foto: HŽctor Jesœs Hern‡ndez

Más por más Gdl.- La falta de escolaridad es una situación común entre muchos de los reclusos en la penal de Puente Grande, según arrojó la investigación “Aspectos educativos como factores que influyen en la salud mental y conducta delictiva”, que coordinó la académica Martha Fabiola García Álvarez del Centro Universitario de los Altos de la Universidad de Guadalajara.

Si al factor anterior se suma el crecimiento en entornos hostiles y con bajos recursos económicos, lo que da es un caldo de cultivo para que las personas terminen en la cárcel.

La investigación consistió en analizar casos de la población carcelaria de Puente Grande y lo que se encontró es que muchas de estas personas crecieron en condiciones de desigualdad y ahora están tras las rejas.

Por este trabajo, García Álvarez recibió el segundo premio en el IX Congreso Argentino de Salud Mental que organizó la Asociación Argentina de Salud Mental, en Buenos Aires, durante la última semana de agosto.

Los académicos coincidieron en que la falta de escolaridad es la constante en las tragedias personales de los reclusos, lo que confirma que la educación sigue siendo la clave para que alguien encauce su vida a un mejor rumbo.

En total se entrevistó al 25% de los reclusos en Puente Grande. Hubo cuatro grupos, dos de mujeres, unas condenadas por robo y otras por homicidio, y otros dos grupos de hombres, consignados por robo y homicidio.

Martha García señala que “la educación, no sólo escolar, sino también la crianza en el hogar y el aprendizaje fuera de sus casas, es determinante para que se involucren o no en pandillas, consuman drogas o en las calles se enrolen en conductas antisociales y delictivas”.

En el caso de las mujeres homicidas, 100% se vio involucrado en deserción escolar y, de las que cometieron robo, 90%.

En el caso de los hombres, sólo 60% llegó hasta la secundaria, 35% a primaria y muy pocos a la preparatoria; cinco por ciento no estudió ni siquiera la primaria.

Durante el proceso legal también influye la falta de recursos, pues no tienen una defensa legal adecuada. De todos los entrevistados, ninguno conoció al juez que los condenó, el defensor de oficio no los atendió correctamente, ya sea por exceso de trabajo o falta de conocimientos, y el 80% tenía un nivel económico bajo. 

En esta investigación también participaron los maestros Carolina de la Torre, Jorge Humberto Medina y Luz Adriana Nápoles; la enfermera María Guadalupe Díaz Rentería y la doctora Martha Graciela Fuentes, del CUAltos; y el doctor Dante Haro Reyes, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades; además, dentro de la formación de recursos humanos, el alumno de Psicología del CUAltos, quien está en el Programa de Estímulos Académicos, Víctor Alejandro Romero, así como Joel Dillón Franco, Steffy Zavala Dávila y otros prestadores de servicio social por el Programa de Incorporación Temprana de Investigación.