Una encantadora de gatos

Mary Macías, la mente detrás de Gatilandia, ha rescatado y dado en adopción más de 900 felinos.

Fotografía: Leonardo Pérez

Mary Macías atiende en el Hospital Español, pero sus pacientes no son humanos. Vacuna, esteriliza y hasta salva vidas, pero tampoco es veterinaria. Sus cinco semestres estudiando en la UNAM le brindaron los conocimientos para abrir Gatilandia, un espacio de unos 30 metros cuadrados en el que le ha dado una nueva oportunidad a más de 900 felinos, desde tiernos gatitos hasta leones, tigres e incluso gatos salvajes, por lo que muchos la ven como una auténtica encantadora de gatos.

Su labor como rescatista comenzó en 1992, cuando destinaba parte de su dinero para comprar jaulas transportadoras con el fin de rescatar a los cerca de 750 gatos que vivían en el Hospital Español, ubicado en Polanco, al poniente de la Ciudad de México.

“Yo nací en este hospital, y cuando alguien de mi familia estaba enfermo veníamos aquí, por lo que puedo decir que he pasado la mayor parte de mi vida en este lugar”, dice Mary Macías. “Cuando empecé a ver muchos gatos, no pedí permiso, me los empecé a llevar para esterilizarlos y vacunarlos. Algunos regresaban y a otros los daba en adopción”.

Ocho años después, en 2000, el personal del hospital reconoció la labor de la “Doctora”, le ofrecieron un espacio y  fue así como nació Gatilandia, nombre que se le ocurrió a Mary Macías por su amor por Disneylandia.

El primer rescate

“Yo soy la que hace esas locuras de meterse a una jaula de tigres para rescatarlos”, dice Mary mientras suelta una sonrisa al recordar su primer rescate. En 1992, el entonces titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Santiago Oñate Laborde, la invitó a Veracruz para salvar a dos tigres y dos leones.

“Fuimos a la mansión de un ‘gallo gordo’, por eso había ese tremendo operativo”, explica. “Los federales nos llevaron a una especie de sótano en el que había una alberca y los animales estaban en unas minijaulas. A los leones tuvimos que dormirlos, porque estaban en muy mal estado, sus articulaciones sangraban, tenían ya su mirada perdida y ni siquiera parpadeaban. Había también un tigre de bengala y una tigresa blanca, que estaban relativamente bien”.

La labor de la “Doctora” no era sencilla: tenía que cambiar de jaula a los dos tigres. “A los felinos no se les puede simplemente dardear”, explica Mary, quien hace memoria y relata que se frotó las manos, dejó que los animales la olieran, se ganó su confianza y fue así como su primera misión fue un éxito.

“Los doctores de la Profepa se dieron cuenta de que yo no tenía miedo, podía subirme a los árboles a buscar a los gatos, nada me asustaba”, dice la mujer que también rescató a 90 felinos salvajes de circos y de casas particulares, donde no les brindaban el cuidado necesario.

Actualmente, tres leones que fueron rescatados por Mary viven en Kenia, seis tigres están en Denver y el resto fueron enviados a santuarios aquí en México, donde regularmente son visitados por la “Doctora”.

En sus 26 años de trayectoria, Mary nunca ha sido atacada por los felinos y ella asegura que se debe a que desde niña tuvo “un entendimiento mutuo” con los animales. “Si veía un gatito en la calle, me lo llevaba a mi casa, y luego iban a recogerlos los dueños o a adoptarlos”, relata.

El paraíso minino

En el pabellón de los gatos, como muchos de los pacientes y familiares le dicen a Gatilandia, viven al menos 200 felinos que están debidamente vacunados, desparasitados y esterilizados, pero que pasean y ronronean libremente por los jardines del Hospital Español, donde tres voluntarios se encargan de alimentarlos.

“Cuando un gatito se siente mal, viene y se para aquí en la puerta del refugio, y nosotros lo atendemos”, explica Mary, quien identifica a sus 200 pacientes por nombre.

Si te preguntas de dónde salen los recursos para que Gatilandia continúe en operación, te podemos contar que el lugar se sostiene gracias a los donativos, pero la “Doctora” reconoce que también ha tenido que poner “de su bolsa” para completar los 20 mil pesos que cada mes se gasta en comida y vacunas.

Al ser cuestionada sobre la técnica que emplea para rescatar a los animales, Mary Macías explica que se trata del método TNR, por sus siglas en inglés, el cual consiste en capturar, esterilizar y liberar con el objetivo de controlar las colonias de gatos callejeros.

A lo largo de sus 26 años de trayectoria, la “Doctora” ha luchado sin éxito para acabar con un mal que pone en peligro su labor y es que no ha encontrado un sucesor, es decir, alguien que se haga cargo de Gatilandia una vez que los problemas de cadera o la edad le impidan a Mary seguir al frente del lugar.

“No he conseguido a nadie y ahora no me siento nada bien, porque casi no camino, es difícil moverme. Yo les he dicho a los voluntarios que se queden a cargo y que yo estaré presente lo que sea necesario, pero nadie acepta, nadie. Es mucha responsabilidad”, señala Mary mientras suspira desilusionadamente.

A pesar de los achaques de su edad, la cual se negó a revelar pese a nuestra insistencia, Mary visita cotidianamente el refugio haciendo realidad el sueño de toda su vida: hacer que Gatilandia siga operando.

Si quieres conocer a la “Doctora”, aportar a su causa o saber más de este lugar, ve a Gatilandia, que abre de lunes a sábado de 11:00 de la mañana a 15:00. Los martes se hacen esterilizaciones a cambio de una cooperación voluntaria.