Naturaleza que inspira

exposición deliciosa monstera

Las gigantes hojas desparramadas de la Monstera deliciosa tienen apariciones frecuentes en el arte. La exposición Deliciosa Monstera, en MAIA Contemporary, le rinde homenaje y queremos que la visites.

Por Margot Castañeda

“Hello, darkness”, dice un letrero neón en la sala de esta galería chilanga. Lo rodean plantas impetuosas, bien plantadas en sus macetas macizas, como diciendo: las que importamos somos nosotras, míranos. Le quieren ganar espacio al letrero neón y al resto de la exposición. Con el tiempo, lo harán.

La referencia a la oscuridad en esta expo colectiva nada tiene que ver con sentimientos. No es una condición humana, sino, literalmente, la sombra. La sombra de un árbol, metafóricamente un espacio placentero, es el entorno ideal para la Monstera deliciosa. Sabiéndose bella, esta planta extravagante ha seducido a floricultores y artistas por igual.

“Es sin duda la planta en mayor tendencia en el diseño gráfico, la decoración de interiores, la fotografía y el arte en los últimos años”, dice Liliana Carpinteyro, directora de MAIA Contemporary. No es sorprendente porque la naturaleza siempre ha sido inspiración primaria en el arte, donde encontramos todo tipo de bellezas y misterios que inspiran poemas, pinturas, fotos y hasta tuits. Por ello, la galería le rinde homenaje con la exposición “Deliciosa Monstera”.

La Monstera deliciosa, conocida también como Costilla de Adán, Manos de gigante, Esqueleto, Arpón, Hoja rota y Mano de tigre, es una planta trepadora, endémica de selvas tropicales de México. Puede alcanzar los 20 metros de largo y sus hojas son majestuosas, grandes y desparramadas. Se llenan de orificios —para dejar pasar la luz del sol—, conforme crecen y maduran. Las hojas jóvenes son tersas y lisas, las más viejas son correosas y llenas de ojales —como si fueran arrugas llenas de edad y luz solar.

Igual de singular y quizá más “poética” es su estrategia de supervivencia. “Apenas germina, inicia lo que parece una estrategia suicida”, se lee en la entrada a la exposición Deliciosa Monstera. Necesita sombra y la consigue cueste lo que cueste. Busca refugio en la base de los árboles más altos de la selva, donde los rayos del sol no la pueden quemar. Ya que encontró el albergue perfecto, empieza a trepar. Sube por el tronco del árbol, lo abraza con sus raíces aéreas y, cuando llega hasta arriba, expande sus esplendorosas hojas de un lado y de otro. Su camino es parecido al nuestro, aferrándonos a nuestros sueños, vicios, amores, creencias, cualquier cosa que nos mantenga con vida.

Si está en la selva, florece (al tercer año de vida y bajo las condiciones ideales de sombra, calor y humedad). Dentro de la flor nace una fruta tropical que, cuentan, es la que aportó el “deliciosa” en el nombre. Tiene la forma de un elote, pero está cubierto de escamas hexagonales que se desprenden cuando madura. La pulpa, blanca y viscosa, sabe a piña, plátano, naranja… a tropical, casi como piña colada.

La verdad, los detalles solo fascinan a los clavados en las plantas decorativas o a los artistas que la toman prestada como musa.

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Exposición Deliciosa Monstera

Si nos fijamos, encontramos Monsteras en el arte de Matisse, de Picasso, de Rousseau. Es una musa noble porque es bella, así sea representada con sencillez en una acuarela o con la complejidad de un cuadro multitemático con distintas técnicas y materiales.

Para la exposición Deliciosa Monstera se reunió el trabajo de artistas contemporáneos, algunos poco conocidos y otros ya mundialmente celebrados —como Saner o Hilda Palafox—. Son 20, entre mexicanos, colombianos, chilenos, argentinos y estadounidenses, y sus trabajos van desde la pintura hasta la escultura, la fotografía, el muralismo y la ilustración.

Encontramos a Celeste Byers —autora del mural de Frida en la Roma—, a Olivia Steele —quien tuvo su expo individual de neones irreverentes en la misma galería hace un par de meses—, a CILER, a Javiera da Fonseca y a Ana Noble, entre otros. A la lista se sumó la marca mexicana de perfumes Xinú, con la instalación de una máquina olfativa con aroma a monstera.

La perspectiva de la exposición Deliciosa Monstera es prácticamente estética. La mayoría de los trabajos fueron hechos ex profeso para la exhibición. Se recorre completa en poco tiempo, pero vale la pena dedicarle unos minutos más a El amor con las manos abiertas, de Celeste Byers, y a Flor de Lilith, de Edgar Bacalao Argaez, representaciones más metafóricas de la planta; a Delicioso encanto de monstera: El niño, que cuenta una breve historia con el toque muy mexicano de Saner; a Paisaje delicioso, de Ciler, con un manejo de color impresionante, y a Talcahuano, de Franco Fasoli, quizá el entorno más cotidiano y citadino de la Monstera.

La exposición Deliciosa Monsteraestá en MAIA Contemporary (Colima 159, col. Roma) en los siguientes horarios: martes y miércoles de 11 a 17 h, jueves y viernes de 11 a 20 h, sábados de 12 a 20 h y domingos de 12 a 18 h. La entrada es libre y estará abierta al público hasta el 17 de julio.

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