Especies endémicas de la ciudad

La CDMX es hogar de 36 especies animales endémicas. Un experto en el tema nos cuenta cuáles son los ejemplares que todos deberíamos conocer por estar en peligro o al borde de la extinción

La buscaron durante el verano de 2015 en varias zonas del Pedregal. Para encontrarla fue necesario un equipo de más de 20 personas, encabezado por el biólogo José Manuel Serrano. Comenzaban a las ocho de la noche y terminaban al amanecer. Aquellas madrugadas se internaban en áreas rocosas y húmedas por las lluvias de temporada; con audífonos muy sensibles, hurgaban el aire en busca de su chiflido. Sabían que sería difícil: no mide más de seis centímetros y su color cobrizo hace que se pierda entre las plantas. Muchas veces la tuvieron frente a sus narices sin distinguirla. Le dicen la ranita del Pedregal y, pese a ser una especie endémica de la CDMX, hay pocos estudios sobre ella.

“Fue toda una aventura encontrarla —recuerda Miguel Ángel Sicilia, biólogo y fotógrafo, actualmente parte de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio)—. Es pequeñita, no es muy carismática y creo que por eso no ha recibido tanta atención. Pero es importantísima y debería ser un ícono por su importancia biológica: es un ejemplar único en el mundo”.

Esta rana no es la única especie imposible de encontrar fuera de la CDMX. Según la Secretaría del Medio Ambiente local, se tienen registradas 2 mil 254 especies de fauna —entre helmintos, moluscos, artrópodos, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos—, de las cuales 36 son endémicas de la ciudad y tres más endémicas del Eje Neovolcánico Transversal, que atraviesa tanto la ciudad como estados vecinos.

Las que urge conocer (y cuidar)

Podríamos perder algunas especies endémicas para siempre. En nuestros lagos, por ejemplo, vivían tres carpas que eran exclusivas de nuestra ciudad: la xochimilca, la verde y la de Tláhuac. Hoy todas están extintas.

Sin embargo, todavía hay especies endémicas de insectos, anfibios, aves y mamíferos.

Los insectos son los más diversos: hay dos pseudoescorpiones, siete moscos y mosquitos, dos insectos de cola de resorte —que solo viven en los humedales de Xochimilco y el volcán Xitle—, una hormiga endémica del Pedregal y una psocoptera —un bicho parecido a un piojo— del paraje Monte Alegre. Identificarlos es difícil: son diminutos y es fácil confundirlas con otras especies.

El resto de los animales endémicos son más sencillos de reconocer. El más famoso de la ciudad es un anfibio: el ajolote. Su hábitat es de menos de 10 kilómetros cuadrados; hoy vive en el lago de Xochimilco y en los humedales de Chalco. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) se encuentra en peligro de extinción crítico desde 2006, la principal razón es la pérdida de su hábitat.

Al otro anfibio endémico casi nadie lo conoce. Se trata justo de la ranita del Pedregal. Es difícil verla porque es diminuta, pero en la época de lluvias se le puede escuchar: su canto es como un silbido que se confunde con el de un grillo. Al igual que el ajolote, está en peligro crítico porque el crecimiento de la ciudad ha reducido rápidamente su ecosistema, que antes comprendía más de 80 kilómetros cuadrados, de los que hoy solo quedan 13.

En Milpa Alta y Tlalpan, principalmente, habitan las otras dos especies: un ave y un mamífero. Se trata del gorrión serrano, una de las 600 aves más raras del mundo, explica Miguel Ángel. Se encuentra amenazado, pero no en peligro crítico de extinción. Es un pájaro pequeñito —de 12 centímetros de largo—, su espalda, alas y cola son de color ladrillo con líneas oscuras y su pecho es blanco. Su principal amenaza es que cada vez tiene menos sitios para anidar.

El mamífero tiene varios nombres: teporingo, zacatuche, conejo del zacate o de los volcanes. Es el conejo silvestre más pequeño del país, pesa 500 gramos y mide entre 25 y 30 centímetros. Al igual que el gorrión, está amenazado, pero no en peligro crítico. Sus amenazas son humanas principalmente (reducción de su hábitat, pastoreo, tala y caza ilegal), aunque también son presas fáciles de perros y gatos. En la ciudad, es fácil verlos: hay ejemplares tanto en el Zoológico de Chapultepec como en el de Los Coyotes.

¿Por qué la CDMX es tan diversa?

En el continente, México tiene una posición privilegiada por la influencia de dos regiones biogeográficas de alta importancia: al sur, la zona neotropical, que se caracteriza por un clima caluroso y húmedo; al norte, la zona neártica, de clima seco y frío. Justo en la ubicación de la Ciudad de México convergen estas dos regiones.

Pero ¿por qué los animales endémicos son tan importantes para nuestra ciudad?  Miguel lo explica así: “Lo que los hace especiales es que, por ejemplo, en Chiapas puedes encontrar especies que viven en Brasil. O en Aguascalientes, especies que también viven en Canadá o Estados Unidos. Con los ejemplares endémicos de la ciudad, esto no pasa: solamente viven en esta porción territorial y su distribución es pequeña”.

Esto las hace únicas para la biología. Pero también representa un problema: si la especie se encuentran en peligro de extinción, la probabilidad de perderlas se agrava todavía más, pues por sus características, encontrarla en otro lugar sería imposible. El crecimiento desmedido de la ciudad —entre otros factores— ha colocado a la mayoría de las especies endémicas de la ciudad en la lista de especies amenazadas o en peligro crítico de extinción.