La carpa astros baja el telón

Después de más de 50 años, La Carpa Astros, el recinto circense más importante del país, se despide de la CDMX: la competencia desleal y el nulo apoyo de las autoridades apagaron las luces del show

La icónica carpa azul con vivos en blanco no estará más sobre calzada de Tlalpan. Las risas no rebotarán en las paredes plásticas, las luces no iluminarán la total oscuridad del espacio y las acrobacias dejarán de ser el acto principal: la Carpa Astros desapareció del paisaje urbano de la Ciudad de México.

El 11 de julio, la familia Atayde Canestrelli se reunió en el terreno que, desde hace 60 años, les pertenece. Ahí, en el lugar donde el Circo Atayde Hermanos hizo historia, no les quedó más que observar cómo la carpa bajaba desde las alturas, quedaba extendida en el piso y era enrollada poco a poco.

“Hoy llega a su fin un ciclo más del Circo Atayde Hermanos. A partir de hoy, su casa desde hace más de medio siglo —Carpa Astros— cierra sus puertas artísticas para posteriormente dar vida a nuevos proyectos que sin duda resultarán exitosos y atractivos. Pero su giro artístico, su vena mágica y etérea cierra su libro”, indica una publicación en internet con la que Celeste y Alberto Atayde se despidieron del recinto.

Las razones del cierre

El terreno de la Carpa Astros pertenece a la familia Atayde desde 1954; sin embargo, en los últimos años, la audiencia en sus temporadas circenses se fue a pique y decidieron buscar nuevos escenarios para que más gente los voltee a ver.

Con 130 años de historia, el Circo Atayde Hermanos es la empresa de espectáculos más antigua del país. Más de un siglo de trayectoria durante el cual han tenido que enfrentar el gran problema de la piratería: las empresas que utilizan su nombre y ofrecen shows de poca calidad.

“Nos queremos replantear qué hacer. Es muy difícil irse de gira cuando llegas a una ciudad donde ya pasaron 15 circos de los cuales una decena eran Atayde pirata, con precios muy bajos y regalando los boletos. Así, cuando nosotros llegamos, la gente no nos quiere venir a ver”, explica Alfredo Atayde Chávez, productor y director comercial.

A lo largo de su historia, este circo se repuso a la legislación de no tener shows con animales, pero no pudieron combatir la competencia desleal, sumado al nulo apoyo de las autoridades para acabar con el mal uso de su nombre, sostiene Alfredo.

“Los circos pirata no pagan permisos y nadie los supervisa. Los dueños se embolsan hasta medio millón de pesos al mes; mientras nosotros gastamos 700 mil pesos semanales por la calidad que presentamos. Tenemos marca registrada y pagamos impuestos. En muchas giras tronamos muy feo, perdimos mucho porque nadie nos iba a ver”, cuenta.

A diferencia de los pequeños circos —incluidos los pirata—, el Circo Atayde no utiliza botargas, sino que ofrece espectáculos teatrales con comedia musical. “Mantenemos la esencia del circo tradicional, pero con producción escénica, buena iluminación y audio. Actores, cantantes, ensamble de bailarines, un maestro de ceremonias profesional, buenos escenógrafos, vestuaristas y productores de sonido. No nos comparamos con el Cirque du Solei, porque ahí hay todo un país que los apoya y nosotros no recibimos nada del Estado, pero presentamos un show que ha sido reconocido en el mundo”, señala el productor.

El Circo Atayde se renueva 

La compañía de espectáculos buscará teatros y otros espacios para presentarse, como lo hicieron en 2010, cuando ofrecieron una temporada en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, por la que ganaron la Luna del Auditorio por el Mejor espectáculo familiar del año.

“Por suerte en la CDMX hay muchos espacios. Queremos que la gente sepa que estamos buscando; que, a pesar del cierre de la Carpa Astros, seguimos vivos”, dice Alfredo.

Y es que la falta de interés en esta clase de espectáculos es algo global. En 2017, Ringling Brothers and Barnum & Bailey, el circo más importante del mundo, bajó el telón reconociendo no poder competir con la tecnología, el desinterés de las nuevas generaciones y los altos costos operativos.

Ante la pregunta de cómo piensan combatir el desinterés por parte de las nuevas generaciones en este tipo de espectáculos, Alberto Atayde responde: “Tenemos confianza de que a la gente le gusta asombrarse, siguen teniendo interés en sorprenderse de las capacidades que puede desarrollar una persona y ahí vamos a estar nosotros, por eso estamos trazando un nuevo camino”.

Desde la perspectiva de Celeste Atayde, la mezcla generacional familiar refrescará al circo. Los hijos, sobrinos y nietos de los iniciadores se han integrado a los proyectos con nuevas ideas, por lo que esperan que la nueva perspectiva renueve al Atayde Hermanos.

Ahora, los Atayde buscarán que los conciertos que estaban programados hasta noviembre sean movidos de sede o llegar a acuerdos para su cancelación. Y, aunque no quisieron aclarar en qué se va a convertir el terreno, Celeste Atayde aseguró que tendrá una vocación alejada del espectáculo.

Durante las próximas semanas, el Circo Atayde Hermanos no se presentará en la Ciudad de México, pero dos de sus carpas estarán en Ciudad Jardín, Nezahualcóyotl y Tehuacán, Puebla. Prevén que en septiembre se conozca la nueva temporada en la capital en un espacio distinto a la Carpa Astros, aunque no descartan regresar a recintos teatrales, auditorios y a la Arena México. Porque, como todos sabemos, el show debe continuar.

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Artículo anteriorEdición impresa: 26/07/2018
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Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.