Una burger de turista

No sé por qué, pero cuando mi fiel escudera me sugirió probar la hamburguesa del Restaurante Tamayo, me sonó a buena idea. Supuse que sería un restaurante “de señor” —lo que siempre es bienvenido— y una burger “de hotel”, o sea: para turistas.

El lugar, justo arriba del museo, es muy lindo. Me gustó mucho la decoración y, al ver la carta, constaté lo que sospeché: la onda es cocina mexicana contemporánea. Todo me sonó delicioso pero como hombre con una misión, mis ojos se posaron sobre la hamburguesa “El compilla Gabino”.  Se leía impresionante: pan Rosetta, carne mezcla de res y cerdo, 3 quesos (Gouda, Monterrey Jack y suizo), mermelada de chiles, cebolla caramelizada y setas, acompañada de fries de camote.

Cuando llegó, la admiré. Es enorme; debe de estar cerca de los 300 gramos —si no es que más—. No le quise poner ni catsup, así que solo esparcí bien la mermelada de chiles sobre la tapa del bollo y ¡al ataque!

En la primera mordida me topé con dos problemas: 1) la interacción de la mermelada con las cebollas y las setas hizo que todo se desparramara (no me gusta que suceda pero lo controlé) y 2) casi no mordí carne en esa primera tarascada. Las porciones de los acompañantes son abundantes, así que la carne queda un poco oculta. Este es quizá su único defecto porque, cuando probé la carne, quedé maravillado. ¡Gran sabor y gran combinación de texturas y sabores! Suficientemente saladita y grasosita; la carne interactuó a la perfección con los quesos, la cebolla, la mermelada y las setas; y el pan —obvio—, aguantó a la perfección el embate de todos los elementos.

Pasó a mejor vida más o menos rápido y me dejó con una sonrisa. Es una burger totalmente mexa y muy bien lograda. Eso sí, como buena comida de turista, es cariñosa. El precio es alto pero vale mucho la pena. Regresaré pronto.

Restaurante Tamayo

Calzada Mahatma Gandhi 2, Bosque de Chapultepec I Sección

Instagram: @resttamayo

$295 por hamburguesa