Entrevista con Graham Finley

Graham Finley
Foto: Cortesía película Coco

En Coco, la ganadora como Mejor película de animación en la pasada edición de los Oscar, los personajes de Miguel, Ernesto de la Cruz, Pepita, la tía Imelda y esa peculiar calaca que presenta el show de talentos cobraron vida gracias al canadiense Graham Finley.

Él ha pasado casi una década de su vida trabajando en la industria animada canadiense y norteamericana. Después de graduarse del Seneca College de Toronto en 2009, trabajó con Flash y 3D en distintos programas de televisión, películas y cortometrajes. Y desde el 2011, Graham trabaja en Pixar Animation, en Emeryville, California. A su llegada, se involucró en Valiente y desde entonces ha contribuido en la animación de personajes en Monster’s University, Intensamente, Buscando a Dory y Cars 3, entre otras películas.

En la pasada edición del CutOut Fest, el festival internacional de animación y arte digital que sucede en Querétaro, platicamos con Graham Finley sobre su involucramiento en Coco, su relación tempranísima con el dibujo y el rol que ha tenido Pixar en su formación.

Graham Finley nos contó, por ejemplo, que desde que era niño se recuerda dibujando. Uno de sus regalos favoritos durante la infancia fue un rectángulo de triplay que le regaló su papá para que pudiera dibujar mientras estaba en cama.

Esto nos contó Graham Finley, animador de Coco

“Dibujo desde pequeño y lo he hecho toda mi vida”, asegura. “Solo hice una pequeña pausa cuando pasé por la preparatoria y la universidad, pero pronto volví a hacerlo”.

¿Cuándo decides que el dibujo iba a ser tu modo de vida?

Mmhh, creo que llegué a esa conclusión de manera gradual. No fue una revelación o algo por el estilo. No sabía qué quería hacer con mi carrera después de tres años de universidad. Recordaba que alguna vez, cuando era niño todavía, sí sabía: quería ser animador. Aquella había sido la única vez en que realmente había tenido una idea clara sobre qué podía hacer. Así que probé con ello. Al principio, las cosas no fueron bien. No me aceptaron en la escuela a la que quería asistir, pero seguí dibujando, y conseguí entrar al año siguiente. A partir de ahí, el resto de mi carrera ha consistido en aprovechar las oportunidades que se me presentan.

¿De qué manera se ha modificado tu relación con el dibujo desde aquellos inicios hasta ahora que estás involucrado en la industria de la animación?

Para mí, el dibujo sigue siendo el modo más sencillo, más directo, de comunicar una idea a alguien, y toda la gente con la que trabajo es visual; todos pensamos de manera visual, respondemos de manera visual. Para mí, probablemente será más sencillo dibujarte algo que intentar explicar a qué me estoy refiriendo. Por ello, con mucha frecuencia hago pequeños dibujos para mí, incluso aunque esté trabajando en la computadora, y algunas veces hago esbozos de mis animaciones para mostrar al director, porque sigue siendo más rápido que cualquier otra opción. Para mí, es todavía la manera más rápida y más clara de expresar una idea.

¿Cómo estuviste involucrado en Coco?

Fui animador de personaje. Me tocó animar los personajes de Miguel, Ernesto de la Cruz, Pepita, la tía Imelda y esa dama extraña que presenta el show de talentos. Tuve que darles forma y luego animarlos.

¿Qué sensación te dejó trabajar en Coco?

Estoy muy orgulloso. Fue una gran experiencia trabajar con Lee Unkrich, es una persona de verdad increíble, además de un director muy apasionado. Me sentí muy privilegiado de haber trabajado en una película que el director amaba tanto. Creo que siempre será una película especial para todo el mundo que tuvo oportunidad de trabajar en ella.

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¿Y lloraste al ver la versión final?

Trabajamos tanto y por tanto tiempo, que los últimos cuatro años vi montones de versiones de Coco. Las piezas se movían, cambiaban de lugar… Así que cuando la vi terminada, el momento que más me gustó fue cuando ponen la foto de la abuela Coco en la ofrenda, al final de la película. Eso fue lo que más me conmovió.

Ahora cuéntame cuál fue la primera lección que aprendiste cuando comenzaste a trabajar en Pixar.

La primera lección fue aprender a colaborar. Sé que suena raro. Fue cuando comencé a trabajar en Valiente. Había visto muchas películas de Pixar y fantaseado con trabajar en ese lugar, y había puesto a todos esos artistas en un pedestal. Cuando tienes la oportunidad de llegar a trabajar ahí, sigues viendo a todas esas personas con mucho respeto, pero no puedes olvidarte de que ellos te contrataron para hacer cierto trabajo y que tienes que responder a eso, y aprender a ser respetuoso con toda la gente talentosa con la que trabajas. Porque van a comenzar a hacerte preguntas sobre su trabajo, y tú vas a necesitar que estén contigo, que sean parte de tu equipo.

¿Y la lección más reciente que te ha dejado formar parte de Pixar?

Esa es una buena pregunta. Bueno, cada día es una oportunidad para aprender algo nuevo. Pero creo que la más reciente fue creer que tengo experiencia en los procesos, tener confianza en ello. Que algunas veces me sentiré intimidado cuando me hagan un encargo, pero que siempre será más difícil trabajar en algo si te sientes intimidado. Ha habido algunos encargos de ese tipo, y he formado parte de Pixar por seis años. La cosa es confiar en que he pasado por procesos que me ayudarán a lidiar con lo que venga.

¿En qué estás trabajando actualmente?

Estamos trabajando en Los Increíbles II, que se estrena en verano. Me tocó la oportunidad de animar a Mr. Increíble y Elastigirl, a Bob y a Helen. No puedo contar demasiado sobre la película, pero estamos muy emocionados.

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